Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2011

Ya, claro.

Soy cruel y malvada, pérfida y despiadada. Llevo dentro un odio tan profundo, que podría devastar el mundo. Estoy maldita, soy una villana, tengo rencor, amo poner mala cara. Soy brutal, soy inhumana. Mi pasión es hacer daño, destrozar, morder, cortar, romper, despedazar, amordazar, descuartizar, retorcer. Estoy maldita, contra ellos confabulo, los odio. Lo juro, odio al mundo. Si las miradas matasen, mis ojos estarían entre los más buscados. Si mis uñas mordidas serrasen, sería Gala Manoshachas, y haría manitas con Eduardo Manostijeras. Pero son condicionales y yo digo: ya, claro. Sólo quiero haceros desaparecer, tramar planes contra vuestra vida es obsesión, manía, adicción. Soy codiciosa, pícara, mordaz, desdeñosa, reticente, perfeccionista, reprobatoria. Depravada. Estoy enferma, me alejé de todo atisbo de cordura, estoy muy loca. Así soy yo. No me lavo ni los dientes, ni las manos. Me embelesa este olor sanguinolento, visto las pieles de mis muertos. —Eres mala. —Ya, claro. Se cre...

Tópico.

Tengo miedo de que no exista... Tengo miedo de que no exista el destino. Me asusta la libertad aunque la llamo a gritos por los callejones de la demencia. No me gusta lo no-planificado, la ausencia de calendarios y horarios. Quiero estar presa porque libre soy humana, y los humanos cometen errores, y yo no quiero arrepentirme. Quiero vivir una vida plena, pero carente de temores consecuencia de decisiones. Quiero, pero no puedo. Tengo, pero no poseo. ¿Existe el hado? Por ello lloro e imploro cada anochecer. ¿Qué me decanta el futuro, dentro de treinta años o en menos de veintiún segundos? Ojalá esté escrito. No pido saber mi condena, sólo tener constancia de ella.

Flor de Pascua.

Es como tener apetito o sed, frío o calor, un antojo, una adicción. Necesito algunas respuestas. Necesito respuestas. Sé dónde buscarlas, es decir, sé dónde te encuentras. Pero hallo un muro inescrutable que me priva de tu compañía. Sé, pero no sé. ¿Quién eres? No lo sé. ¿Quién fuiste? No lo sé. Y así Prometeo se enfrenta a su (no por elección propia) ignorante madre. Así nos enfrentamos. Me pregunto de dónde salían tales maravillosas palabras, no seré humilde, añoro escribir de la manera en que están escritas esas cien obras, aproximadamente. ¿Era la comida o la bebida? ¿Era la situación? ¿Era “un” alguien? Adicción. No había día en que no escribiera. Estoy empezando a frustrarme. Nada sale como a mí me gustaría. Y vuelvo a mayo, me hago la víctima. Pero ese papel me queda ya demasiado pequeño. Oh Zeus, me rindo...

That's me.

Y me haré llamar Caeruleus. Porque de algo me tendrá que servir estudiar latín durante dos años. Y porque amor la intensidad de ese color. El mar, el océano, el agua en sí que colma mi sed y que compone mi cuerpo. El cielo iluminado fuerte o tenuemente por el Sol, un espacio ilimitado que hospeda tantos astros y, en especial, a mi lucero . La estrella del simbolito de mis Converse. Los ojazos de algún niñito que destacan sobre su rostro oscuro y que un día me enamoraron, inmortalizados en tan bella fotografía. La tinta de este boli Bic que acabo de recibir por sorpresa y sin desearlo y que está tatuando rápidamente esta hoja. Hago un paréntesis:   ¡estoy inspirada! La pulsera que le compré a mi punk favorito, el que me pidió solo 1 céntimo y que me conmocionó de tal manera. Mi primer móvil. El fondo de Word. Y un sinfín de cosas más. Cada día es una preciosa obra de teatro que no debemos perder de vista. Disfrute de la visita.

Lights will guide you home.

Y así es como la piedra negra se convierte en piedra blanca. En un pequeño, pequeñísimo cúmulo de horas. No es tan sencillo. No todos los “gracias” han de ser explicados, me cansé de dar explicaciones. Así que me levanto, con una enorme sonrisa, y me marcho. Dejándote durmiendo, solo, con tu única compañía. Suelto una nota en la cama: gracias, te quiero. Como dice el alquimista "se ama porque se ama. No hay ninguna razón para amar." Yo pongo las normas, y no vale volver a decir que el amor no existe. Yo y mi camiseta de la inseguridad. Recé y apareció. Lo siento si me repito, pero Coelho dice que hay que creer en las señales. Dudo si puedo normativizar también este asuntillo. Y es que ya no lo sé (ya no sé casi nada), ya no sé ni qué pensar.

Enana de boli azul.

Imagen
Liz Fe, ¿dónde cojones te has metido, tía? Tenía la idea y se ha evaporado. Iba a escribir sobre ti, joder, pero te has ido. ¿Adónde? No tengo NADA, cero, de inspiración. Quiero, pero no puedo. Aunque a veces echamos las culpas al "poder" o no "poder". Pequeño Shakespeare, quizá es ésa la cuestión, baby boy. Liz Fe, DESEO escribir sobre ti. O escribir sobre Suze. Tengo las ideas, pero no me acuerdo de cómo se supone que debo escribir.  No me acuerdo de nada. Estoy siendo una drama queen perdida en su propio espectáculo. Liz Fe, cielo, déjame escribir sobre ti. Tienes tanto por contar... Mientras tanto, se cierra el telón indefinidamente.

Tengo, pero no poseo.

Tengo hojas.   Bien, bien, ese es el primer paso. ¿Qué más?   Tengo bolígrafos, lápices normales y de colores, tengo pinceles y acuarelas, tengo ceras y rotuladores.   Genial. Sigue, sigue...   Pueees, tengo tiempo libre; no mucho, pero tengo.   Eso está muy bien, estupendo. Una pista: te falta algo.   A ver... ¿Puede ser la inspiración?   ¡SÍ! Diste en el clavo.   ¡NO! ¡ME NIEGO A NECESITAR ALGO QUE NO PUEDO TENER!   Sí puedes tenerlo, tenerla más bien.   ¡NO! ¿No me ves, acaso? Estoy seca, infectada, enferma, martirizada. ¡ME MUERO!   Exagerada... La tienes, está dentro de ti.   Puede ser. (Perdono. Doy muerte al rencor. Me dejo llevar, manipular, conducir.)   Sólo tienes que dejarla salir.   ¿Cómo?   Eso no lo sé ni yo, querida.   Pues entonces, ¡VETE!   Relájate.   No me des órdenes. Te estoy diciendo que me muero. Me ofreciste una cura.   Te estoy dando lo que puedo.   Te odio, racio...

Gala, mi nombre es Gala.

Como si fuera algo gastable, se le acaba lentamente el amor. No se entrega. Es un perfecto, imperfecto, humano. Al fin demuestra su egoísmo. Ya no llueve, huele a verano. Lo echo de menos cuando no está y cuando llega quiero que se vaya. En ocasiones me introduzco en otros mundos. Mundos que no me pertenecen. Me encuentro a gusto, pero sé que no es mi mundo; y eso me incomoda. Bastante. Aquí estoy, a punto de introducirme en otra fantasía masoquista. En la parada, sentada, meditabunda, solitaria. —¿Qué haces, Gala?  —me pregunta un ente unidimensional que pasa a mi lado. Con asombro y expectación. Sé que le da igual la respuesta. Preguntando por preguntar. Asegurándose el no olvidar cómo hablar. —Espero al autobús que me llevará a Paradise City. El ente saca un arma que, para mi sorpresa, me resulta indiferente y dispara a una rosa de efímera existencia. El verano empezaba a darle vida. La ha matado, ¡pobrecilla! Pero yo también soy egoísta, el hecho acaecido no me conmueve. N...